
Casi nadie ha contratado un vaciado antes de necesitarlo, y es lógico que llegue con una idea vaga de en qué consiste: una familia vacía una casa pocas veces en la vida, y casi siempre en un momento difícil. Así que empezamos por el principio, dando por sabido lo mínimo y con el lenguaje que se oye en cualquier encargo de Lloret de Mar.
Vaciar una vivienda es sacar de ella absolutamente todo y dejarla barrida, con un destino asignado a cada objeto. Incluye lo que está a la vista y lo que lleva años escondido: el trastero, la galería, la terraza, el hueco de debajo de la escalera y el fondo de los armarios empotrados.
Sacar el contenido entero y entregar el espacio barrido
El trabajo va de la puerta de entrada a la escoba final. Salen los muebles de cada habitación, los colchones, los electrodomésticos de cualquier tamaño, la ropa, la cocina, la vajilla, los libros y los papeles, lo que haya en trastero y terraza, y también los aparatos de aire y las ventanas si ya estaban desmontados.
Al acabar, pasamos la escoba habitación por habitación, comparamos en fotos el antes y el después y devolvemos el juego de llaves en mano. El alcance no cambia en nada si el vaciado sale gratis o si lleva un precio cerrado.
En qué se distingue de una mudanza y de una limpieza a fondo
Con una mudanza tus pertenencias viajan a otra casa y se colocan allí. Con una limpieza a fondo la vivienda queda reluciente pero con todo lo suyo dentro. El vaciado es otra cosa: se lleva el contenido completo, decide qué camino sigue cada objeto y deja el espacio libre para lo que venga.
De ahí que cada servicio se pida en un momento distinto. Un vaciado llega al cerrar una herencia, al acabar un contrato de alquiler, al poner la casa a la venta, cuando alguien entra en una residencia o cuando una obra de invierno necesita las habitaciones vacías antes de que empiece la temporada.
Quién sube a la casa y con qué material llega
Viene un equipo con su propio vehículo, mantas, cajas de cartón, fundas, carros, herramientas para desmontar y material para forrar el rellano y el ascensor. Cuántas personas vienen se decide mirando las imágenes, porque en un bajo con hueco de carga en la puerta todo va más rápido que en un tercero sin ascensor del casco.
Esa previsión no se ve, pero es lo que impide cambios de planes a media mañana. Del vídeo se deducen los bultos, los viajes que hará el vehículo, las horas y la protección que hará falta, y con esos datos se decide el tamaño del equipo antes de comprometer día y hora.
El orden de una jornada, del protector a la escoba
Lo primero es forrar: marcos, pasamanos, escalones, el suelo del ascensor y su espejo quedan cubiertos antes de mover nada. Lo segundo, separar lo personal, que se guarda en cajas con etiqueta y se entrega a la familia. Y solo después empieza a bajar la carga.
Lo que entra mejor por piezas en la cabina se desmonta arriba; en el rellano se hacen montones por tipo de material; y se baja en viajes seguidos, cediendo el ascensor a los vecinos cada vez que lo necesitan. Cuando no queda nada se barren todas las estancias, trastero y terraza también, y se fotografía la vivienda vacía.
Los rincones donde se esconde la mitad del volumen
El cálculo suele torcerse siempre por los mismos rincones: basta abrir un trastero de planta repleto, una galería convertida en almacén, un empotrado del pasillo con la ropa de varias temporadas o un semisótano con un taller completo para que un día de trabajo se convierta en dos.
Por eso te pedimos que el vídeo entre en esos rincones con las puertas abiertas. A simple vista siempre parece que hay mucho menos de lo que luego sube al vehículo, y conocer esa diferencia de antemano es lo que permite dar un precio cerrado en lugar de un abanico sin ningún compromiso.
El viaje de cada cosa después de cruzar la puerta
Lo que todavía sirve se vende en lotes o se dona a entidades sociales de la Selva. Metales, maderas, tejidos y aparatos eléctricos se separan ya dentro de la vivienda y van a un gestor autorizado, que emite un comprobante por cada tipo de material que recibe.
Lo que no tiene ningún otro camino se lleva a la deixalleria y se paga al peso, en una línea aparte. Ese reparto afecta directamente a lo que pagas: cuantos más objetos con demanda hay en la casa, más cerca está el coste cero, y eso ya se aprecia en las imágenes antes de subir.
Qué se entrega el día que vuelven las llaves
Ese día recibes tres cosas: la vivienda barrida y preparada para enseñarla, alquilarla o firmar su venta; un reportaje con el estado inicial y el final; y una caja con las escrituras, las fotos, las joyas, las cartas y todo aquello con valor sentimental.
El reportaje es muy práctico si la persona que decide vive lejos, porque puede ver el resultado sin desplazarse, y los comprobantes del gestor están disponibles para quien los pida. Aquí tienes todo lo que abarca el trabajo, y las dudas sueltas están en las preguntas frecuentes.
Cuéntanos qué esconden el trastero y la terraza y te detallamos cómo será el día
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